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Leyendo el artículo de Javier López Menacho el pasado seis de junio aquí en La Réplica, reconociendo este nuevo (¿?) frente que ha abierto el sistema para alimentar las almas más alienadas de nuestro entorno que consiste en llamar privilegiado a toda aquella persona que trabaja en una profesión, que no querrían que realizaran sus hijos ni por asomo, pero que dispone de unos derechos -ganados a fuerza de todo- que para los ideólogos y la masa del aplauso y la falta de conciencia de este sistema son inaceptables, mezclado con todo este calor que nos invade estos días (para el primo de Rajoy el mismo calor de todos los años, para otros producto del inevitable cambio climático) recordé a aquellos maravillosos privilegiados que ya nadie menciona: los albañiles. Una de las profesiones tradicionalmente peor pagadas y consideradas dentro de la escala social del capital y por supuesto más peligrosas, que a consecuencia de la ya bien conocida burbuja inmobiliaria pasó a ser una de esas “profesiones privilegiadas”.

(En esta historia, todo parecido con la realidad no es pura coincidencia)

 

Tico no es mucho español, ni mucho europeo, ni mucho futuro. Es un mendigo callejero que toca con su flauta el Himno de la Alegría y que perturba a las personas que se sientan en las terrazas pidiéndolas unas monedas para sobrevivir en este mundo que siente repugnancia y escalofríos ante la presencia de los indigentes (aporofobia).

 

Le conocí hace un año más o menos. Yo estaba escribiendo en mi despacho al aire libre, (la mesa redonda que ocupo en el Café Columbus de Cartagena). Era un día por la mañana en el que se escuchaban los estridentes graznidos de las gaviotas y sonaba la música del pasodoble “Suspiros de España”1 que sale del interior de la cabeza de una farola.

Es un punto de partida de la Sociología que el contempo­ráneo de cualquier época no tiene consciencia plena, ni de las transformaciones ni de los fenómenos globales más o menos manifiestos que está viviendo, ni de los efectos de ambos a medio y largo plazo. Siempre, más o menos, ha sido así. Pero del mismo modo el contemporáneo de hoy día, aunque está sobradamente avisado, tampoco es ple­namente consciente del alcance de los desgarros profundos en la Naturaleza ocasionados por la ambición y por la necedad humanas. Lo que ocurre es una cosa, y es que ahora, al ser tales cambios sumamente vertiginosos, percibimos mejor la falta de consciencia del contemporá­neo representado por los dirigentes mundiales, por su in­capacidad de anticipación a situaciones sumamente gra­ves previsibles, no precisamente relacionadas con el terro­rismo, sólo solucionable si las potencias occidentales abandonasen militarmente el continente asiático. Capaci­dad de previsión y anticipación, por cierto, que debieran ser exigibles a quienes se aventuran a dirigir los destinos de una sociedad y a todo este sistema sociopolítico im­puesto en el hemisferio occidental, y de las que no obstan­te y en apariencia carecen. Y digo en apariencia, porque otras teorías atribuyen el negarse a la prevención o poner remedios, a la intención perversa por parte de un puñado de canallas de extraer infinitas ganancias de ello, unos, y otros, de conseguir por distintos medios el control absolu­to del planeta...

El futuro del 15M que mutó en proyectos electorales pasa en buena medida por lo que suceda en las ciudades donde gobierna
 
 
¿Qué queda del 15M? Está fue una pregunta recurrente por parte de diferentes medios de comunicación en su primer y segundo aniversario. Su quinto aniversario en 2016 supuso un punto de inflexión en la atención mediática recibida. Los resultados electorales de las elecciones municipales habían llevado al gobierno de diferentes ciudades españolas a personas que de un modo u otro se podían relacionar con el periodo de movilización que emergió el 15 de mayo de 2011. Eso sirvió para establecer vínculos muy directos entre la movilización en las plazas y el acceso a la política institucional. Pero ni el 15M había desaparecido los años anteriores, ni todo el 15M buscaba ese paso a la política institucional. Ahora llega el sexto aniversario y convine seguir pensando sobre qué es el 15M hoy.